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Un día en la vida de un bit

SOY UN BIT
Despierto sintiendo que una corriente eléctrica recorre mi cuerpo y me hace reaccionar, miro alrededor y veo, como siempre, gran cantidad de bits machos y hembras, que en realidad en nuestro mundo les decimos ceros y unos. Yo soy un uno.
Todos están concentrados en hacer ciertas tareas propias de su centro de trabajo, cada uno en su área se levanta y un bullicio extraño escucho de momento.
- Camina, sabes que tienes que avanzar. De prisa – me reclama otro bit que se ha incorporado a mi lado.
- ¿Lo de siempre? – le pregunto como queriendo sublevar mis pensamientos metafísicamente más allá de todo conocimiento binario.
Él me mira extrañamente y luego observa a otro tanto de nosotros (ocho en total) a la vez que empezamos a recorrer el largo pasadizo que nos lleva desde esta área a la que llamamos disco hasta el área que llamamos la ventana.
Desde allí contemplamos el firmamento que está compuesto por cuerpos extraños y fuera de nuestro entendimiento. Digo de nuestro entendimiento al referirme a mi generación de bits. Porque tengo la certeza que esos astros y objetos que vemos son dioses y de alguna manera creo que nuestra existencia depende de ellos.
Por lo general soy un bit haragán, al menos eso piensan mis colegas, lo que no saben es que mi trabajo es más intelectual y tengo como se dice algo filosófico.
- Sólo pierdes el tiempo – me dijo una vez un bit femenino mientras me mostraba su cero que a lo lejos se veía muy sensual.
- ¿Sabes que es un virus? – me preguntó. Yo sentí que me estaba comparando con uno de esos engendros de bits que conocemos pero que no sabemos quienes son sus jefes, si andan solos o por su cuenta, pero que se dedican a la delincuencia y muchas veces nos causan daños irreparables.
- Linda pero grosera. Sin un uno no sería nada – pensé.
Soy un poco arrogante y rebelde, y creo que esas son las características por las que no me siento contento en este mundo, así que empiezo a cuestionarme cosas, a pensar y a meditar sobre la vida en otros universos, que según creo deben ser infinitos.
- Nunca me gustó trabajar contigo – me dijo alguien desde e
